
AGOSTO 20,2025. RUBÉN ROMERO PARA EL SOL DE MÉXICO.
Entre enero y julio se vendieron en el país 76 mil 562 autos eléctricos e híbridos, lo que representó un crecimiento de 17.4 por ciento anual, lo que significa una desaceleración, considerando que en el mismo periodo de 2024 se reportó un aumento de 80.2 por ciento anual en ventas, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). “Los traslados de cero emisiones se están integrando a la cultura por un aire limpio; sin embargo, la falta de infraestructura para cargar sigue siendo un reto”, explicó Eugenio Grandio, presidente de la Asociación de Electro Movilidad (EMA). El directivo recordó que en México existen 47 mil 456 puntos de carga, pero apenas el siete por ciento es de uso público. Esto significa que solo hay alrededor de tres mil 500 cargadores disponibles en todo el país, contra más de 200 mil en Estados Unidos. La diferencia es tan grande que se convierte en un obstáculo real para quienes quieren depender únicamente de un vehículo eléctrico. La EMA añadió que el 51 por ciento de los usuarios considera urgente ampliar las redes de carga rápida en ciudades clave como Querétaro, Guadalajara, Acapulco, Cuernavaca, Puebla, Veracruz y Toluca. La falta de infraestructura, advirtió Grandio, obliga a las personas a planear con mucha antelación cualquier trayecto. Nueve de cada diez conductores reconocen que un viaje largo en un EV requiere más preparación que en un auto de combustión. Además, el 73 por ciento asegura que antes de arrancar ya tiene identificado el punto de recarga, lo que muestra cómo la experiencia de uso todavía depende de condiciones externas. La mayoría de los usuarios carga en casa: el 63 por ciento lo hace de manera habitual, y de ellos, el 65 por ciento aprovecha las tarifas nocturnas mediante un wallbox. Este hábito permite administrar mejor la energía e incluso algunos instalan medidores independientes para maximizar los beneficios económicos de la recarga doméstica. A pesar de los retos, la experiencia de quienes ya dieron el paso es positiva. Una encuesta de la EMA reveló que nueve de cada diez conductores de eléctricos (EV) e híbridos conectables (PHEV) están satisfechos con su compra, mientras que el 86 por ciento asegura que volvería a elegir un modelo electrificado. El estudio también mostró que el 57 por ciento de las y los usuarios ha experimentado en algún momento “ansiedad de autonomía”, es decir, la preocupación de quedarse sin batería en trayectos largos. Esto confirma que la confianza plena en los traslados de cero emisiones está estrechamente ligada a la expansión de la infraestructura de carga. A este escenario se suma la incertidumbre comercial. Grandio advirtió que la amenaza de nuevos aranceles impulsados por el gobierno de Donald Trump podría frenar el desarrollo de la electromovilidad en toda Norteamérica. México, que aún no produce baterías de litio a gran escala, corre el riesgo de depender de insumos más caros y limitados en caso de que se impongan restricciones comerciales más severas. La electromovilidad en México avanza, asegura Grandio, pero lo hace a un ritmo cada vez menor. El entusiasmo de los usuarios y la llegada de nuevas marcas contrastan con la falta de infraestructura, la dependencia tecnológica y la presión que generan las tensiones comerciales en la región.






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