
AGOSTO 27, 2025. GONZALO ORTUÑO LÓPEZ PARA EL SOL DE MÉXICO.
La extracción ilegal del oro en la Amazonía no sólo está deforestando la selva, contaminando los ríos con mercurio o financiando al crimen organizado, también se está insertando en el sistema financiero de Estados Unidos, cuyas leyes y regulaciones han sido clave para lavar las ganancias de una de las economías ilícitas más grandes y de mayor crecimiento en el mundo. A esa conclusión llegó un informe de la coalición de organizaciones que integran Financial Accountability and Corporate Transparency (FACT), dedicada a identificar vacíos legales en Estados Unidos para prevenir el lavado de dinero y la corrupción. El informe “Addressing Illegal Gold Mining in the Western Hemisphere” señala que el oro ilegal puede lavarse relativamente fácil mediante documentación falsa o empresas fantasma que permiten que las ganancias ilícitas lleguen hasta los mercados inmobiliarios y financieros estadounidenses. El documento también analiza las amenazas que representa el lavado de dinero asociado a la minería ilegal de oro en países amazónicos como Colombia, Perú, Ecuador y Venezuela. Julia Yansura, autora del informe y directora del Programa sobre Crimen Ambiental y Finanzas Ilícitas en FACT, cuenta a Mongabay Latam cómo la minería ilegal de oro se ha convertido en una crisis demasiado grande como para que Estados Unidos la ignore. El estudio advierte que la minería ilegal de oro genera más ganancias para el crimen organizado en países como Colombia y Perú, pese a que son los mayores productores de coca del mundo. En el caso de Perú, investigaciones del Instituto Peruano de Economía (IPE) estimaron que las exportaciones ilegales de oro fueron de aproximadamente 4,833 millones de dólares solo en 2023 y que representan el 44 por ciento del oro que exporta el país, un porcentaje significativamente mayor que el de Colombia, Ecuador y Venezuela. El documento señala que, con la expansión de la minería ilegal en Sudamérica, los destinos de exportación del oro también se diversificaron, ya no solo a Estados Unidos y Suiza, sino también a India y Emiratos Árabes Unidos. Yansura explica que una de las formas por las que el oro ilegal está entrando a Estados Unidos es por vía aérea, como comercio formal, pero con documentación falsa. “Llega por proceso de importación formal, aparentemente con todos los papeles en orden, pero muchas veces con documentos falsificados cuando el real origen del oro es por un proceso de minería ilegal”, sostiene. Aunque no hay datos oficiales públicos sobre el número de incautaciones de oro ilícito en Estados Unidos, el estudio expone casos que muestran la facilidad con la que entraron los cargamentos al país. En 2019, por ejemplo, un operativo conjunto contra una red vinculada al tráfico de opioides derivó en la incautación de droga, armamento, dinero en efectivo, criptomonedas y 40 mil dólares en oro. Para ese mismo año, autoridades de Miami detectaron una red de lavado de dinero que involucraba oro ilegal de Argentina camuflado en botones de ropa. Yansura comenta que incluso el tráfico de oro ilegal está llegando a Estados Unidos a través de viajeros que cargan en su equipaje lingotes o joyería de oro no declarados, dado que la ley estadounidense es mucho más flexible con el oro que con otras monedas que entran al país. “Lamentablemente, la ley de Estados Unidos no requiere la declaración del oro cuando tú entras en el país como viajero, entonces estos grupos criminales detrás de la minería ilegal aprovechan esta brecha en el sistema para mover el oro”, explica la investigadora.






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