NOVIEMBRE 6, 2025. JEFF HORWITZ PARA REUTERS.

Documentos internos filtrados muestran que Meta —dueña de Facebook, Instagram y WhatsApp— sabía desde hace años que una parte importante de su dinero venía de anuncios fraudulentos. Incluso proyectó que, en 2024, uno de cada diez dólares que gana la empresa provendría de publicidad de estafas, juegos ilegales o productos prohibidos. Esto equivaldría a 16 mil millones de dólares.

La compañía detecta que cada día los usuarios ven más de 15 mil millones de anuncios sospechosos. Pero, aunque identifica a muchos estafadores, solo bloquea a quienes sus sistemas detectan con un 95% de certeza. Si no alcanza esa cifra, en lugar de vetarlos, les cobra más por anunciarse, como una multa. El problema es que esto también significa seguir aceptando su dinero.

Los documentos internos muestran algo delicado: Meta sabe que muchos usuarios que caen en una estafa terminan viendo aún más anuncios fraudulentos, porque el sistema de publicidad les sigue mostrando contenido relacionado con lo que “les interesó”.

Aunque Meta asegura públicamente que está combatiendo el fraude, los documentos revelan que muchas veces solo actúa cuando un gobierno amenaza con multas o investigaciones. De hecho, calculan que podrían recibir sanciones de hasta mil millones de dólares, pero esa cifra es pequeña comparada con lo que ganan de publicidad ilegal.

En países como Reino Unido, reguladores encontraron que más de la mitad de las estafas con pérdidas económicas en 2023 estuvieron relacionadas con productos de Meta. Y en Estados Unidos, la SEC investiga a la empresa por permitir publicidad de estafas financieras.

Las consecuencias no son teóricas: hay víctimas reales. El texto cuenta el caso de una reclutadora militar canadiense cuya cuenta fue hackeada; durante semanas pidió ayuda a Meta y nadie respondió. Su identidad fue usada para promover falsas inversiones en criptomonedas. Varios de sus contactos cayeron en la trampa, incluyendo un excompañero que perdió 40 mil dólares canadienses. A pesar de cientos de reportes, Meta tardó más de un mes en desactivar la cuenta.

Dentro de la empresa, empleados han señalado fallas graves:

La mayoría de los reportes de usuarios son ignorados.

Algunos anunciantes fraudulentos han cometido cientos de infracciones sin ser bloqueados.

Detectan estafas que las políticas actuales no saben clasificar, así que no se eliminan.

Meta reconoce que el fraude es enorme —22 mil millones de intentos diarios solo en publicaciones “orgánicas” (sin pagar publicidad)—, pero a pesar de eso, durante mucho tiempo clasificó el problema como “baja gravedad”.

En resumen, los documentos muestran a una empresa que conoce el tamaño del fraude, calcula cuánto gana con él, y decide hasta dónde actuar sin afectar demasiado sus ingresos. Meta promete reducir gradualmente el porcentaje de ingresos provenientes de estafas en los próximos años, pero su estrategia se centra sólo en mercados donde teme castigos regulatorios.

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