
Enero 16, 2026. Con información de Reuters.
La Unión Europea y el Mercosur están a punto de firmar un histórico acuerdo de libre comercio, tras más de 25 años de negociaciones, pero la firma no significa que el proceso esté cerrado. Aún quedan obstáculos políticos, legales y parlamentarios que podrían retrasar su entrada en vigor.
El acuerdo busca reducir aranceles y ampliar el comercio bilateral, que en 2024 alcanzó 111 mil millones de euros. Para la UE, es una forma de compensar pérdidas derivadas de los aranceles de Estados Unidos y de reducir su dependencia de China, especialmente en minerales estratégicos. Sin embargo, el pacto es muy polémico dentro de Europa: agricultores y ambientalistas temen una avalancha de importaciones baratas, como carne sudamericana, y un aumento de la deforestación.
Uno de los principales riesgos es legal. Un grupo de 145 eurodiputados quiere que el Tribunal de Justicia de la UE revise el acuerdo antes de que el Parlamento lo apruebe, lo que podría retrasarlo hasta dos años. La votación para decidir si se consulta al tribunal será el 21 de enero. El desacuerdo se centra en un mecanismo que permitiría a países del Mercosur exigir cambios si políticas europeas afectan sus beneficios, lo que algunos ven como una limitación a futuras normas ambientales o de salud pública.
En el Mercosur, el proceso parece más sencillo. El acuerdo debe ser ratificado por los parlamentos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y se espera que haya pocas trabas políticas. Uruguay podría ser el primero en aprobarlo, mientras que Brasil también anticipa un aval rápido. Aun así, hay malestar dentro del bloque por las condiciones y límites de acceso. Bolivia no forma parte del acuerdo, pero está en proceso de integrarse plenamente al Mercosur y enfrenta retos ambientales que complicarían su adhesión.
En la práctica, se firmarán dos acuerdos: uno comercial interino, que podría entrar en vigor tras la aprobación del Parlamento Europeo, y otro más amplio de asociación política y económica, que requiere la ratificación de todos los países de la UE, un proceso largo y complejo. Incluso si el acuerdo comercial avanza este año, el pacto completo podría tardar varios años en entrar plenamente en vigor.
El acuerdo busca reducir aranceles y ampliar el comercio bilateral, que en 2024 alcanzó 111 mil millones de euros. Para la UE, es una forma de compensar pérdidas derivadas de los aranceles de Estados Unidos y de reducir su dependencia de China, especialmente en minerales estratégicos. Sin embargo, el pacto es muy polémico dentro de Europa: agricultores y ambientalistas temen una avalancha de importaciones baratas, como carne sudamericana, y un aumento de la deforestación.
Uno de los principales riesgos es legal. Un grupo de 145 eurodiputados quiere que el Tribunal de Justicia de la UE revise el acuerdo antes de que el Parlamento lo apruebe, lo que podría retrasarlo hasta dos años. La votación para decidir si se consulta al tribunal será el 21 de enero. El desacuerdo se centra en un mecanismo que permitiría a países del Mercosur exigir cambios si políticas europeas afectan sus beneficios, lo que algunos ven como una limitación a futuras normas ambientales o de salud pública.
En el Mercosur, el proceso parece más sencillo. El acuerdo debe ser ratificado por los parlamentos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y se espera que haya pocas trabas políticas. Uruguay podría ser el primero en aprobarlo, mientras que Brasil también anticipa un aval rápido. Aun así, hay malestar dentro del bloque por las condiciones y límites de acceso. Bolivia no forma parte del acuerdo, pero está en proceso de integrarse plenamente al Mercosur y enfrenta retos ambientales que complicarían su adhesión.
En la práctica, se firmarán dos acuerdos: uno comercial interino, que podría entrar en vigor tras la aprobación del Parlamento Europeo, y otro más amplio de asociación política y económica, que requiere la ratificación de todos los países de la UE, un proceso largo y complejo. Incluso si el acuerdo comercial avanza este año, el pacto completo podría tardar varios años en entrar plenamente en vigor.






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