
ENERO 23, 2026. CHRIS CAMERON, MARTINA STEVIS-GRINNEFF PARA THE NEW YORK TIMES.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, retiró la invitación al primer ministro canadiense Mark Carney para integrarse a su llamada “Junta de la Paz”, una iniciativa creada inicialmente para supervisar un acuerdo entre Israel y Hamás, pero que Trump busca transformar en un organismo que compita con la ONU.
La decisión se produjo después de que Carney criticara públicamente la doctrina de “Estados Unidos Primero” y advirtiera, en foros internacionales como Davos, sobre el avance del autoritarismo y el debilitamiento del orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial. Aunque Trump no dio una explicación formal, el retiro de la invitación fue interpretado como una reacción directa a esos cuestionamientos.
La relación bilateral entre ambos países se ha deteriorado desde el regreso de Trump al poder. El presidente estadounidense ha lanzado amenazas comerciales, críticas personales, propuestas de anexión y presiones arancelarias, lo que ha generado tensiones políticas y económicas. Estas fricciones ya afectan al comercio, al turismo y ponen en riesgo la futura renegociación del T-MEC.
El episodio también dejó en evidencia el carácter altamente centralizado de la “Junta de la Paz”, que otorga a Trump amplios poderes para controlar decisiones y membresías, alejándose del modelo tradicional de cooperación internacional. Para analistas, esto refleja una visión unilateral e imperialista de la política exterior estadounidense.
Carney respondió reafirmando la soberanía y fortaleza de Canadá, subrayando que, aunque ambos países comparten una alianza histórica, Canadá no depende de Estados Unidos para prosperar.
La decisión se produjo después de que Carney criticara públicamente la doctrina de “Estados Unidos Primero” y advirtiera, en foros internacionales como Davos, sobre el avance del autoritarismo y el debilitamiento del orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial. Aunque Trump no dio una explicación formal, el retiro de la invitación fue interpretado como una reacción directa a esos cuestionamientos.
La relación bilateral entre ambos países se ha deteriorado desde el regreso de Trump al poder. El presidente estadounidense ha lanzado amenazas comerciales, críticas personales, propuestas de anexión y presiones arancelarias, lo que ha generado tensiones políticas y económicas. Estas fricciones ya afectan al comercio, al turismo y ponen en riesgo la futura renegociación del T-MEC.
El episodio también dejó en evidencia el carácter altamente centralizado de la “Junta de la Paz”, que otorga a Trump amplios poderes para controlar decisiones y membresías, alejándose del modelo tradicional de cooperación internacional. Para analistas, esto refleja una visión unilateral e imperialista de la política exterior estadounidense.
Carney respondió reafirmando la soberanía y fortaleza de Canadá, subrayando que, aunque ambos países comparten una alianza histórica, Canadá no depende de Estados Unidos para prosperar.






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