ENERO 07, 2026. (REUTERS) EL ECONOMISTA.

La inflación de la zona euro se desaceleró en diciembre hasta el 2.0%, alcanzando el objetivo del Banco Central Europeo (BCE), impulsada principalmente por la caída de los costos energéticos, que compensó el alza en los precios de los alimentos. La inflación subyacente también bajó, de 2.4% a 2.3%, por una menor presión en servicios y bienes industriales.
El BCE prevé que la inflación se mantenga cerca o ligeramente por debajo del 2% durante 2025 y 2026. Aunque algunos funcionarios temen que niveles bajos debiliten las demandas salariales, la mayoría considera que la desaceleración es temporal y vinculada a la volatilidad energética. Por ello, el banco no tiene prisa por modificar su política monetaria y el mercado espera que mantenga la tasa de depósito en 2% hasta 2026.
Las perspectivas inflacionarias son inciertas: factores como la baja en la energía, la fortaleza del euro y la moderación salarial presionan a la baja, mientras que el mayor gasto en defensa, el estímulo fiscal alemán, un mercado laboral ajustado y las tensiones geopolíticas podrían elevar los precios. El BCE se reunirá el 5 de febrero.

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