
FEBRERO 3°, 2026. PATRICIA COHEN PARA THE NEW YORK TIMES.
La economía mundial atraviesa una etapa de fuerte desconcierto, en la que muchos de los indicadores tradicionales han dejado de funcionar como guía confiable. Así lo refleja el Banco Mundial al señalar que el crecimiento global está desafiando las expectativas, en un contexto donde los patrones históricos se están rompiendo.
En Estados Unidos, pese a que la confianza del consumidor cayó a su nivel más bajo en 12 años, el gasto de los hogares sigue creciendo. De forma similar, los mercados bursátiles se han mantenido relativamente estables y al alza, a pesar de guerras comerciales, tensiones geopolíticas, altos niveles de deuda y temores de una burbuja ligada a la inteligencia artificial. La inversión empresarial también se ha mostrado sólida, contraviniendo la idea de que la incertidumbre frena el crecimiento.
Indicadores clásicos de recesión han fallado. La regla de Sahm y la inversión de la curva de rendimientos, que históricamente anticipaban crisis económicas, señalaron una recesión que no ocurrió. Incluso la relación habitual entre la fortaleza de la economía estadounidense y un dólar fuerte se ha roto, ya que la moneda se ha debilitado en medio de tensiones comerciales y dudas sobre la independencia de la Reserva Federal.
El reportaje explica que parte de estas aparentes contradicciones tiene causas concretas: el consumo está impulsado principalmente por los hogares de mayores ingresos; muchas empresas amortiguaron el impacto de los aranceles adelantando compras o absorbiendo costos; y los consumidores han ajustado sus hábitos, priorizando el gasto esencial frente al discrecional
En conjunto, el New York Times concluye que la economía global se encuentra en un periodo de transformación estructural, marcado por cambios geopolíticos, el fin del comercio cooperativo basado en reglas y una mayor imprevisibilidad, lo que hace que las reglas económicas tradicionales fallen con mayor frecuencia.






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