
FEBRERO 4°, 2026. MAUREEN FARRELL PARA THE NEW YORK TIMES.
El crédito privado en Estados Unidos, un sector que creció con fuerza al prestar a empresas de mayor riesgo y mover cerca de 3 billones de dólares, atraviesa un período de fuerte tensión. Las acciones de Blue Owl Capital, la mayor firma del sector, han caído más de 50% en el último año, mientras que Apollo y BlackRock también han generado inquietud tras amortizaciones de préstamos a empresas en dificultades.
El nerviosismo se intensificó por el temor a que la inteligencia artificial afecte a las empresas de software, que concentran alrededor del 20% de los préstamos del crédito privado. Analistas advirtieron posibles mayores pérdidas, luego de que las acciones de software y los precios de estos préstamos cayeran con fuerza.
El reportaje destaca que el sector nunca ha enfrentado un ciclo descendente, lo que eleva la preocupación de los inversionistas. Además, la falta de transparencia —al tratarse de prestatarios y prestamistas privados— dificulta evaluar los riesgos reales, ya que las valuaciones se actualizan solo de forma trimestral.
Las presiones aumentaron por retiros de inversionistas, quiebras inesperadas de algunas empresas financiadas y recortes abruptos en valuaciones de carteras, como ocurrió en BlackRock y Apollo. Aunque directivos y algunos analistas sostienen que la economía sigue sólida y que los impagos serán limitados, el desplome bursátil podría frenar el crecimiento del sector.
Pese a ello, Blue Owl apuesta por nuevas áreas, como centros de datos vinculados a la IA, donde ha anunciado acuerdos por más de 50 mil millones de dólares. Sin embargo, persisten dudas sobre la rentabilidad de sus adquisiciones recientes y sobre si la demanda tecnológica justificará la expansión. En conjunto, el crédito privado enfrenta su prueba más seria, con inversionistas divididos entre el temor a mayores pérdidas y la visión de una oportunidad de compra a largo plazo.






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