FEBRERO 12, 2026. CON INFORMACIÓN DE REUTERS.

Los principales actores de la industria naviera están manteniendo e incluso acelerando sus inversiones para reducir emisiones, pese a la oposición de la administración Trump a un precio global del carbono y al aplazamiento de un año de la decisión de la Organización Marítima Internacional (OMI) sobre un impuesto de 380 dólares por tonelada.

Aunque algunos analistas advirtieron que la falta de un marco global podría frenar proyectos verdes, la mayoría de las 15 empresas consultadas por Reuters señalaron que las regulaciones regionales, los largos ciclos de inversión (de hasta 30 años) y la expectativa de una transición inevitable hacia la descarbonización justifican continuar con sus planes.

El sector, responsable de casi el 3% de las emisiones mundiales, tiene como meta alcanzar cero emisiones netas hacia 2050, según un acuerdo unánime de la OMI en 2023. En anticipación, las navieras están encargando buques de doble combustible que pueden operar con derivados del petróleo y alternativas más limpias como gas natural licuado, metanol o amoníaco.

Los datos muestran que los pedidos de barcos con combustibles alternativos dominan la nueva construcción naval hasta 2028. A finales de diciembre, las inversiones en buques de doble combustible superaban los 150 mil millones de dólares, con 1,126 embarcaciones entregadas o en pedido, un aumento anual del 28%.

Salvo casos aislados, como Pacific Basin, que optó por buques convencionales tras el retraso del impuesto al carbono, la industria naviera no ha dado marcha atrás en sus compromisos ambientales, a diferencia de otros sectores que sí han moderado sus metas climáticas. También siguieron superando los pedidos de buques tradicionales: los buques de combustible dual representan ahora el 74% de la cartera total de pedidos de buques portacontenedores y transportadores de vehículos. Las inversiones en nuevos combustibles marinos también están avanzando.

Deja un comentario

Tendencias