FEBRUARY 13, 2026. REBECCA F. ELLIOT THE NEW YORK TIMES.

Aunque Venezuela posee enormes reservas de petróleo, las mejores oportunidades de desarrollo rápido están en sus yacimientos de gas natural en alta mar, especialmente cerca de la frontera con Trinidad y Tobago. Estos campos fueron descubiertos hace décadas, pero quedaron rezagados mientras el país priorizaba el petróleo.

Empresas como Shell y BP buscan avanzar en proyectos como el campo Dragón y Couguina. El plan es conectar el gas venezolano con la infraestructura ya existente en Trinidad y Tobago para exportarlo como GNL, ya que Venezuela no cuenta con terminales propias.

Sin embargo, el desarrollo enfrenta varios obstáculos: sanciones de Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro y contra Petróleos de Venezuela, tensiones diplomáticas con Trinidad y Tobago y la incertidumbre regulatoria interna. Aun así, el proyecto Dragón podría generar alrededor de 500 millones de dólares anuales, de los cuales al menos 45% iría a Venezuela en impuestos y regalías.

Estados Unidos, bajo el gobierno de Donald Trump, ha mostrado señales de apertura a inversiones energéticas, mientras que el secretario de Energía, Chris Wright, respaldó el desarrollo del gas venezolano como un beneficio regional.

Para Trinidad y Tobago, acceder al gas venezolano es estratégico, ya que su propia producción ha disminuido. Venezuela, por su parte, desperdicia grandes volúmenes de gas por falta de infraestructura. Otros actores como Eni y Repsol también operan en el país, pero enfrentan limitaciones por sanciones que dificultan los pagos.

En síntesis, el gas representa una oportunidad económica relevante y más viable políticamente que el petróleo, pero su desarrollo depende de acuerdos regionales, alivio de sanciones y fuertes inversiones en infraestructura.

Deja un comentario

Tendencias