
FEBRERO 16, 2026. CON INFORMACIÓN DE REUTERS.
La economía de Japón registró un crecimiento débil en el cuarto trimestre, al expandirse apenas 0.2% anualizado (0.1% trimestral), muy por debajo del 1.6% previsto por el mercado, tras la contracción de 2.6% del periodo anterior.
El resultado representa un desafío para el gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi, que planea impulsar el consumo mediante mayor gasto público e incluso suspender el impuesto a los alimentos. Analistas consideran que la debilidad económica podría acelerar la aprobación de un presupuesto suplementario.
El bajo desempeño refleja un consumo privado prácticamente estancado (0.1%), afectado por el alto costo de vida; una inversión empresarial moderada (0.2%); y una demanda externa sin contribución al crecimiento. Aunque las exportaciones mostraron cierta mejora tras la reducción de aranceles estadounidenses, las empresas mantienen cautela ante el entorno proteccionista bajo la presidencia de Donald Trump.
En política monetaria, el débil crecimiento podría moderar el ritmo de futuras alzas del Banco de Japón, aunque la institución mantiene su compromiso de normalizar tasas para contener la inflación persistente y la debilidad del yen.
En conjunto, los datos confirman que la recuperación económica japonesa sigue siendo frágil y dependiente de mejoras en salarios reales, consumo e inversión.






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