FEBRERO 19, 2026. ANA MARTÍNEZ EL FINANCIERO.

El Plan de Inversión en Infraestructura de México 2026-2030, por 5.6 billones de pesos y alrededor de 1,500 proyectos, enfrenta desafíos importantes para lograr su objetivo de impulsar la economía.
Según Fitch Ratings, el principal reto es generar confianza y atraer inversionistas. Esta confianza dependerá del entorno político, el respeto al Estado de derecho, la estabilidad regulatoria y la certidumbre externa, especialmente en torno al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
La calificadora señala que, si el plan se ejecuta con éxito, podría dinamizar la construcción y abrir oportunidades de financiamiento en infraestructura y energía, además de impulsar el PIB hasta en 2% este año. Sin embargo, advierte que para atraer capital se requieren proyectos “bancables”, con contratos sólidos, transparencia en flujos de caja, garantías claras y mecanismos confiables de resolución de disputas.
Fitch también alertó que un aumento de la deuda pública como proporción del PIB, sin un plan creíble para estabilizarla, podría presionar la calificación crediticia de México, actualmente en BBB- con perspectiva estable. Aunque no ve un riesgo inmediato, advierte que un deterioro inesperado en crecimiento o finanzas públicas podría adelantar ese escenario. Un resultado favorable del T-MEC ayudaría a reducir esos riesgos.

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