
MARZO 5°,2026. CON INFORMACIÓN DE REUTERS.
El artículo señala que los mercados financieros de Estados Unidos se mantienen cautelosos mientras el conflicto en Oriente Medio entra en su sexto día, debido al riesgo de que una escalada militar afecte el suministro energético global, especialmente si se interrumpe el tránsito petrolero por el estratégico Estrecho de Ormuz. Un cierre o reducción del tráfico en esa ruta podría elevar significativamente los precios del petróleo —incluso hasta los 100 dólares por barril—, lo que aumentaría las presiones inflacionarias y complicaría las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos. Ante este escenario, los inversionistas han comenzado a ajustar sus expectativas y ahora prevén que el posible recorte de tasas de interés de 25 puntos básicos podría retrasarse de julio a septiembre si la inflación repunta por el encarecimiento de la energía.
A pesar de la incertidumbre geopolítica, los principales índices de Wall Street han resistido mejor que los mercados europeos y asiáticos esta semana, apoyados principalmente por un repunte en las acciones tecnológicas, que se recuperan tras la caída registrada en febrero. El optimismo en el sector fue impulsado por las previsiones del fabricante de chips Broadcom, que estima que sus ingresos por semiconductores vinculados a la inteligencia artificial superarán los 100 mil millones de dólares el próximo año, lo que provocó un fuerte aumento en sus acciones antes de la apertura del mercado. Sin embargo, el nerviosismo de los inversionistas persiste y se refleja en el ligero aumento del Índice de Volatilidad CBOE (VIX), considerado un indicador del miedo en los mercados.
El conflicto también podría afectar cadenas de suministro tecnológicas, ya que una prolongación de la crisis podría interrumpir el abastecimiento de materiales esenciales para la industria de semiconductores y retrasar proyectos de centros de datos vinculados a la inteligencia artificial en la región. Mientras tanto, los sectores más sensibles a los precios de la energía —como aerolíneas y turismo— mostraron resultados mixtos, mientras que empresas energéticas y de defensa registraron ligeras ganancias ante la expectativa de mayores precios del petróleo y mayor gasto militar. Los inversionistas permanecen atentos a nuevos datos económicos, como las solicitudes semanales de desempleo y el informe de empleo de Estados Unidos, que serán clave para evaluar la fortaleza de la economía y las próximas decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos.






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