MARZO 11, 2026.  CON INFORMACIÓN DE REUTERS.

La industria automotriz de Estados Unidos enfrenta un creciente problema de asequibilidad, ya que los fabricantes ofrecen cada vez menos modelos económicos y priorizan vehículos más grandes y costosos, como SUV y camionetas. Esto ha elevado el precio promedio de los autos nuevos a unos 47 mil dólares, lo que ha excluido a muchos consumidores de ingresos medios y bajos del mercado de autos nuevos, obligándolos a recurrir a vehículos usados. El fenómeno refleja una “economía en forma de K”, donde los consumidores más ricos concentran las compras. Analistas advierten que esta situación podría volver vulnerables a las automotrices tradicionales como Ford Motor Company, General Motors y Stellantis frente a competidores más baratos, especialmente si marcas de China logran entrar al mercado estadounidense. Mientras tanto, las empresas han aumentado sus ganancias al enfocarse en modelos de mayor margen, aunque con el riesgo de perder participación entre consumidores de menores ingresos.

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