
ABRIL 30, 2026. (REUTERS) EL ECONOMISTA.
La inflación en la eurozona aumentó a 3.0% en abril, desde 2.6% en marzo, impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía derivado del alza en los precios del petróleo, situándose por encima del objetivo del Banco Central Europeo; sin embargo, la inflación subyacente, que excluye energía y alimentos, se moderó ligeramente a 2.2%, al igual que los precios de servicios, lo que indica que aún no hay efectos inflacionarios generalizados, aunque sí presiones en algunos sectores; este escenario genera señales mixtas para el BCE, que probablemente mantendrá por ahora sus tasas, pero enfrenta crecientes expectativas de futuros aumentos si persisten las tensiones energéticas y el conflicto geopolítico, ya que un repunte sostenido podría desencadenar una espiral inflacionaria más difícil de controlar.




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