
JUNIO 15, 2026. OSBALDO IRIARTE EL IMPARCIAL OAXACA.
El asesinato de Joel Ángel Bravo Martínez, presidente municipal de San Miguel Amatitlán, evidenció nuevamente la grave violencia política que persiste en Oaxaca, donde los conflictos locales continúan resolviéndose mediante ataques armados y homicidios. El edil fue asesinado dentro de su domicilio pese a haber solicitado protección tras amenazas previas, lo que exhibe fallas institucionales para prevenir agresiones contra autoridades municipales. Con este crimen, suman cinco alcaldes o presidentes municipales asesinados en la entidad desde 2022, además de candidatos y exfuncionarios que también han sido víctimas de violencia en distintas regiones del estado. Entre los casos recientes destacan los homicidios de Lilia Gema García Soto, Mario Hernández García y otros actores políticos vinculados a disputas locales, conflictos agrarios, pugnas territoriales, intereses económicos y presencia del crimen organizado. El artículo subraya que la falta de resultados en las investigaciones y la impunidad han incrementado la preocupación entre autoridades municipales, en un contexto donde ejercer un cargo público en Oaxaca representa un riesgo constante.






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