
JULIO 1°, 2026. (REUTERS) EL ECONOMISTA.
La inflación de la zona euro se desaceleró más de lo previsto en junio, al ubicarse en 2.8% anual frente al 3.2% de mayo, mientras que la inflación subyacente bajó de 2.6% a 2.4% y la de servicios de 3.5% a 3.2%, lo que redujo la presión sobre el Banco Central Europeo (BCE) para subir nuevamente las tasas de interés en julio. La moderación de los precios de alimentos, energía y servicios, junto con la reciente caída del petróleo, ha fortalecido la idea de que las presiones inflacionarias podrían seguir cediendo y de que aún no se observan efectos de segunda ronda significativos sobre salarios y otros precios. Por ello, varios responsables del BCE consideran que el organismo puede darse tiempo para evaluar la evolución de la inflación antes de actuar de nuevo. Sin embargo, la mayoría de economistas e inversionistas sigue esperando nuevas alzas de tasas en septiembre u octubre, debido a que los precios de la energía continúan elevados respecto a los niveles previos a la guerra, persisten riesgos geopolíticos en Oriente Medio y existen temores de que la escasez de fertilizantes y las olas de calor en Europa encarezcan los alimentos. El BCE anunciará su próxima decisión de política monetaria el 23 de julio.





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