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SEPTIEMBRE 2, 2026. JASON KARAIAN, THE NEW YORK TIMES.
Los inversores atravesaron el miércoles una jornada volátil en acciones y bonos mientras sopesaban las consecuencias de la escalada bélica en Oriente Medio: tras ataques estadounidenses contra objetivos militares en Irán y represalias iraníes contra bases en Jordania e Irak, además de ataques a buques mercantes en el Golfo Pérsico, el petróleo Brent se movió entre los 94 y 95 dólares por barril (más del 30% de alza desde el inicio de la guerra) y el WTI rondó los 90 dólares, con el estrecho de Ormuz —por donde antes de la guerra transitaba una quinta parte del petróleo mundial— prácticamente paralizado (solo seis buques el martes frente a más de 130 diarios previos al conflicto) y el estrecho de Bab al-Mandab también restringido por los hutíes; esto ha disparado la gasolina a 4.12 dólares el galón (+39%) y el diésel a 5.69 dólares (+51%) en Estados Unidos, mientras el temor a una inflación acelerada golpeó a los bonos —el rendimiento del Tesoro estadounidense a 10 años osciló cerca del 4.8%, su nivel más alto en más de un año, y los bonos de Japón, Gran Bretaña, Francia y Alemania tocaron máximos no vistos en décadas— agravando la preocupación por la deuda y los déficits públicos, así como por el elevado endeudamiento de las empresas tecnológicas de inteligencia artificial; en las bolsas, el S&P 500 se mantenía casi sin cambios tras tres días consecutivos de pérdidas, el Stoxx 600 europeo cayó ligeramente y los mercados asiáticos se desplomaron, con el Nikkei 225 retrocediendo 2.9% y el KOSPI surcoreano cayendo 4% (Jason Karaian, The New York Times, 02.09.2026).






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